La globalización tuvo una mala reputación en parte porque, al eliminar las barreras al movimiento de capital, mano de obra y bienes, se percibió que favorecía los grandes intereses corporativos sobre todos los demás.
Sin embargo, con la revolución del comercio electrónico que se desarrolla, un equilibrio más justo e inclusivo está remodelando el entorno empresarial global para proporcionar más espacio y oportunidades para las pequeñas empresas, especialmente aquellas dirigidas por mujeres.

